Para ver el documental completo: link en
http://cda.gob.ar/serie/292/capitulos/campo-de-mayo

Un documental de Abriendo Caminos
y Peronismo 26 de Julio

En 1979 las instalaciones de El Campito fueron destruidas previamente a la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El lugar fue reconocido por Cacho Scarpati en 1984, militante montonero que estuvo 6 meses detenido- desaparecido en el lugar en el año 1977. Logró escaparse durante un "paseo" y huir a España, donde comenzó a construir la denuncia sobre el lugar y su funcionamiento.

Su historia se entrecruza con la de Abel Madariaga y Silvia Quintela Dallasta, militantes peronistas de Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires, quienes esperaban a su primer hijo cuando una patota militar secuestró a Silvia, llevándola detenida al Campito. Alli Silvia dio a luz a Francisco, quien recuperó su identidad luego de 33 años, gracias al trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo y de su padre, Abel Madariaga, el secretario de Abuelas.

El trabajo arqueológico, realizado por el Equipo de Antropología Forense y Abuelas de Plaza de Mayo, bajo la dirección del arquitecto Marcelo Castillo, ha permitido confirmar las denuncias de Scarpati y otros sobrevivientes.
Desde el año 2003 hasta la fecha, con la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida se habilitó la reapertura de los procesos a los militares y civiles que participaron en el terrorismo de Estado.

Los juicios son la etapa final de un largo proceso de construcciones colectivas de la memoria y la justicia en el país. Este documental es un pequeño aporte para poder estructurar de un modo más coherente la lógica del genocidio y la multitud de relatos que los Juicios de Lesa Humanidad están recuperando.
Nuestro documental surge del segundo de los juicios de la Megacausa “Campo de Mayo", como consecuencia de las tareas de difusión, movilización y acompañamiento a los querellantes. El juicio terminó como una fiesta que esperó tres décadas para poder realizarse. Un ruido y un colorido contagiosos, que invadieron la frialdad solemne y burocrática de los tribunales.

Los constructores de la memoria siguen descubriendo aspectos nuevos del genocidio, así como chispazos de luminosa dignidad, que permanecían ocultos como los cimientos de El Campito. En el camino continúan surgiendo preguntas sobre cómo seguir adelante, cómo actualizar la memoria para que siga viva, acompañando los conflictos del presente, construyendo nuestra identidad como pueblo.

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